La importancia de la formación en la busqueda de empleo.

La nueva reforma laboral pretende tener en la formación uno de sus pilares. Habla de un nuevo derecho individual a la formación, impulsa con bonificaciones el contrato de formación y aprendizaje y crea nuevas facilidades para que los ocupados se formen.

La formación tiene un marco que funciona bien dentro de la estructura institucional existente. Los servicios públicos de empleo realizan de forma regular convocatorias de programas de formación, los adjudican y hacen el control de legalidad. En este marco, el éxito significa tener un menú más amplio de cursos, con lo que la unidad de gestión es el programa, cuando debería ser el parado. Hacer del parado la unidad de gestión solo puede conseguirse con una formación imbricada en la gestión individualizada de la intermediación laboral pública. Debe ser el orientador quien analice el abanico de cursos existente y le dé opciones coherentes al parado, un itinerario lógico en busca de la reinserción laboral. Para ello, los orientadores deben ser íntimos conocedores de las economías locales y deben mantener un contacto directo con los empresarios locales para ofrecerles un servicio de intermediación de calidad.

Y los cursos deben renovarse en función no solo del control de legalidad, sino también del resultado de verdaderas evaluaciones (con grupo de control), las cuales siguen siendo verdaderas rarezas en España.